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Importaciones desde Argentina Agricultores en alerta por distorsiones en los precios del maíz

Importaciones desde Argentina Agricultores en alerta por distorsiones en los precios del maíz

Miércoles, 08 Febrero 2012

SNA pedirá la aplicación de medidas compensatorias que anulen la distorsión provocada por las importaciones de maíz desde la nación trasandina.

“Se está produciendo un fenómeno que para los productores y para la cadena productiva es crítica e inaceptable y que puede tener graves consecuencias”, dice Patricio Crespo, actual presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura.

Todo hace ver que la próxima temporada de maíz será promisoria. Los buenos resultados alcanzados la temporada pasada  impulsaron a los productores chilenos a aumentar sus plantaciones que este año, según el Instituto Nacional de Estadísticas, alcanzarán las 135.800 hectáreas, es decir un 13,3%  más que la temporada anterior.
Si los rendimientos llegaran a los 120 quintales por hectárea, lo alcanzado en la temporada 2010/11, según ODEPA, se obtendría una producción récord de 1.629.600 toneladas de maíz, es decir 191.772 toneladas más que el año pasado.
Pese al aumento de las plantaciones, de no mediar una concentración de la oferta en un lapso corto, los precios no se verían afectados, manteniéndose, como en otros años, relacionados a los costos de sustitución o de importación de maíz grano.
Los precios internacionales, se vislumbra, continuarán en niveles relativamente altos aunque marcados por la volatibilidad, con un comportamiento similar a los vistos la temporada pasada.
Sin embargo el escenario para los maiceros podría cambiar radicalmente si se mantienen las distorsiones de precio a partir de las importaciones de maíz  partido argentino, el que llega a nuestro país con valores artificialmente bajos gracias a los altos subsidios que esa nación aplica a su producción junto con aranceles diferenciados a su exportación, dejándolo a niveles muy inferiores al precio internacional.
Esto ha provocado una complicada situación en la cadena del maíz, donde se involucran desde los productores, los procesadores, hasta las empresas que lo usan como primer insumo, es decir los productores de carne y ave que han debido competir con sus pares trasandinos que producen a costos definitivamente más bajos, saliendo al mercado con menores precios. 
La conveniencia de precios de los productos sustitutos ha llevado a una disminución de la importación de maíz grano y un aumento de los alimentos preparados, maíz grano partido y sorgo en los últimos años.
En nuestro país el consumo total de maíz es de unas 3 millones de toneladas, de las cuales cerca de la mitad se produce internamente y el resto se importa como maíz grano y derivados.
Según un estudio de la SNA el año 2010, el costo de importar maíz partido en relación a la paridad de importación de maíz grano era US$37 más barato por tonelada, este diferencial en el 2011 aumentó a US$ 65 (unos $32/kg) lo que hace aún más atractivo, desde el punto de vista económico, reemplazar maíz grano nacional e importado por maíz partido.
Lo complejo es que, dadas las actuales reglas del juego en materia de comercio, los consumidores, intermediarios y productores sólo pueden asumir los efectos, sin embargo, son los productores los que en última instancia se ven más afectados con  la consecuente baja en losprecioslos precios de su producción.
 
Compensaciones
Las relaciones comerciales con Argentina -principalmente en productos agrícolas- han estado marcadas por situaciones de este tipo, en que los productores chilenos se han visto afectados por las subvenciones que este país aplica en algunos ámbitos a su agricultura. Así es como a comienzos de enero el ministerio de Agricultura solicitó la aplicación de medidas compensatorias  por las distorsiones en el precio del trigo y sus productos derivados, importados desde Argentina.
De esta misma manera, los productores, encabezados por la Sociedad Nacional de Agricultura están determinados a buscar se tomen medidas oportunas para frenar esta situación. “Se está produciendo un fenómeno que para los productores y para la cadena productiva es crítica e inaceptable y que puede tener graves consecuencias”, dice Patricio Crespo.
Según el dirigente, esto hará que este año, probablemente, sobre maíz chileno porque gran parte del maíz importado va a ser maíz partido. De ser así, su precio en el mercado interno  bajaría a menos de $100, con lo cual los productores no alcanzarían a cubrir  sus costos. “Con eso se acaba la producción de maíz nacional, que representa cerca de 120 mil hectáreas y muchos miles de productores. Se acaba parte de la industria de alimentos nacional con el consiguiente daño en toda la cadena”, reconoce. 
Según Ferenc Massow, presidente de la Federación de Agricultores de Linares, los  productores locales no han logrado dimensionar las consecuencias que traerá esto si no se ataja a tiempo. “Hoy  estamos corriendo el riesgo de tener que vender bajo los costos a pesar de que internacionalmente los precios del maíz están muy buenos” dice.
Es por esto que la SNA solicitó al economista Jorge Quiroz un informe que demuestre el impacto que están teniendo las políticas argentinas  en toda la cadena del maíz, para tener una propuesta fundamentada que sustente la solicitud ante la Comisión Antidistorsiones  de aplicación de medidas compensatorias, que permitan contrarrestar las distorsiones de precios. Según las primeras informaciones, el estudio es revelador y deja en evidencia los amplios márgenes de distorsión que existen en los precios.      
 “Todo subproducto del maíz que entra al país debiera tener una sobretasa que corrija la distorsión que trae implícita de manera que el mercado opere sin distorsiones” opina el actual timonel de la SNA.

Subvenciones
Hay más de cuatro políticas de Argentina que se encargan de distorsionar el comercio internacional entre Chile y ese país.
La principal es que para la aplicación de sus aranceles de exportación, la nación vecina discrimina entre los productos que son materias primas de aquellas que tienen mayor elaboración. De este modo cuando se vende maíz entero se paga un arancel del  20% mientras que si se envía partido, con un mínimo de elaboración, se paga un 5%. Eso hace que el precio al interior de Argentina sea un 20% más bajo que el precio del mercado internacional y un 50% más bajo que en Chile a nivel productor. “El industrial argentino alimenta a sus animales con un producto que vale la mitad que acá en Chile, por lo tanto sus costos son significativamente más bajos. Por eso los pollos –por ejemplo- importados de Argentina tienen una gran ventaja frente a la producción nacional”, explica Crespo.
Para poder frenar su inflación, Argentina usa la fijación de un precio oficial, distorsión que perjudica aún más al sector maicero nacional que debe entonces competir a estos precios. Estas prácticas de comercio desleal se extienden a otros productos como el trigo y las carnes de ave.
Argentina consume un poco más de la mitad de su producción de maíz. El resto lo exporta. Por eso,  para mantener a la baja el precio interno generan sobre oferta de maíz, limitando la exportación de granos.
Una cuarta política, que también afecta el comercio bilateral, es que si una empresa quiere importar productos a Argentina debe exportar un equivalente desde el país.

Debate político
Previo a la presentación ante la Comisión Antidistorsiones, la SNA ha desarrollado todo un trabajo a nivel político con reuniones con las autoridades para informar sobre esta situación que los afecta y generar un debate sobre los costos de la apertura comercial y  la necesidad de congruencia con la aplicación de la normativa del comercio internacional. “Chile es el país más abierto del mundo. Acá casi no se paga arancel, eso obliga a que los actores estemos muy atentos al comercio internacional y a las distorsiones que  el comercio pueda tener para la sobrevivencia y transparencia del mercado”, señala Patricio Crespo.
Desde la misma óptica Ferenc Massow opina que debiéramos revisar la aplicación de nuestras políticas de comercio internacional, poniendo énfasis en el desarrollo de la economía local. “Nosotros tenemos que competir en desigualdad de condiciones frente a productores que son protegidos por su país, porque nos atenemos rígidamente a las reglas de comercio mundial”, acota.

RECUADRO
Comisión Antidistorsiones
La Comisión Antidistorsiones es la encargada de investigar la existencia de distorsiones en el precio de las mercaderías importadas, que causen o amenacen con causar daño grave a la producción nacional, así como también aquellas situaciones de aumento de importaciones en tal cantidad y en condiciones tales que causen o amenacen causar daño grave a la producción doméstica.  Las distorsiones señaladas corresponden a dumping y subsidios.
Luego de investiga r la comisión puede recomendar la adopción de medidas como la aplicación de salvaguardias o medidas antidumping, si es que se comprueba la concurrencia las condiciones exigidas por la ley. 
La Comisión Antidistorsiones está presidida por el Fiscal Nacional Económico y es integrado por representantes del Banco Central, el ministerio de Hacienda, ministerio de Economía, ministerio de Agricultura, ministerio de Relaciones Exteriores y el Director Nacional de Aduanas.

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