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Familia Donoso Zúñiga, de el Manzano

Familia Donoso Zúñiga, de el Manzano

Lunes, 17 Octubre 2011

Familia Donoso Zúñiga, de el Manzano El resultado de un trabajo organizado En esta empresa familiar están involucrados padres, hijos y nietos, logrando posicionarse como productores de sandías de calidad. Durante la cosecha de sandías, todos los días parten camiones desde El Manzano a Santiago cargados hasta el tope con destino a los mercados de Lo Valledor y la Vega. La llegada de estos camiones es esperada con ansias por compradores, no solo por el volumen permanente que entregan sino porque son reconocidos como uno de los mejores productores de sandías. Este es el resultado del trabajo conjunto de toda una familia, que encabezada por su padre, Pedro Pablo Donoso, ha logrado destacarse por su trabajo organizado y profesional que les ha permitido tener una empresa rentable. Cuando joven Pedro Pablo Donoso trabajó en la Hacienda el Durazno de la Familia Encina, en la zona del Lago Rapel, ahí aprendió del trabajo agrícola, haciendo de todo tipo de actividades. El año 78 recibió una parcela de 6 hectáreas en la zona de El Manzano y la sembró con papas, pero no le fue bien, porque le tocó un año de precios bajos. Lejos de echarse a morir, el año siguiente apostó por diversificar sus cultivos, sumando también maíz y otros cultivos anuales. Pero el año 85’ decidió apostar por algo que le habían dicho, estaba dando muy buenos resultados: las sandías.


Los primeros años fueron de aprendizaje, pero poco a poco comenzó a tomar destreza en la producción y comercialización de sus productos lo que le permitió crecer en superficie arrendando más tierras. A medida que sus hijos fueron creciendo se fueron sumando al proyecto familiar. “Cuando salían del colegio al cumplir los 18 se venían a trabajar conmigo. Así fue cambiando la empresa, solo nunca iba a poder sembrar lo que estoy sembrando ahora”, señala Pedro Pablo Donoso. “A mi en lo personal me gusta el campo. Cuando me salí del colegio no lo pensé mucho y me vine a trabajar con mi papá”, dice Mario Donoso. A medida que fueron creciendo y mientras los años fueron buenos, los Donoso Zúñiga se fueron armando de maquinaria que les facilitara el trabajo y les permitiera trabajar más tierras. “Para poder seguir trabajando hay que hacerlo así, sin maquinaria ahora no se puede hacer nada”, reconoce Pedro Pablo Donoso. Fue así como compraron tractores, sembradora de papas y de maíz y diversos implementos necesarios para su actividad. La llegada de los hijos representó un refuerzo para seguir creciendo. Se repartieron los trabajos y poco a poco fueron asumiendo distintos roles hasta la actualidad. Mientras Mario se dedica a la gente moviéndola de una parcela a otra, José se ocupa del riego y de la cosecha de sandias. Juan y Pablo, en tanto están encargados de las ventas. Pablo es quien transporta la fruta en camión a Santiago y Pablo la comercializa. En la actualidad entre las hectáreas arrendadas y las propias suman en total cerca de 120. Este año pusieron 35 hectáreas de sandías y el resto, cultivos como papas, maíz y trigo. “Hemos visto que es bueno tener distintos cultivos porque los precios son distintos todos los años. Cuando uno está bajo, el otro está alto, así nos aseguramos que siempre en algo nos vaya bien”, señala José Donoso. “La siembra de sandia es lo que mas nos ha dado a nosotros. Hemos encontrado ahí un buen negocio, nos hemos especializado, buscamos todos los años variedades nuevas para ofrecer nuevos productos a los clientes. Ellos nos conocen y saben que entregamos productos de calidad”, dice José.


“Hay que comprar las variedades que más se venden, si producimos sólo una clase de sandía podemos quedar botados, hay que ir viendo las que se den mas buenas”, acota Mario. En la medida que fueron comprando maquinaria y camiones decidieron armar una empresa de transportes que traslada sus productos y que presta servicios a terceros fuera de temporada. Hoy cuentan con dos camiones con carro, un camión ¾ y camionetas y 4 tractores. A este grupo de hermanos se suma Romina, la nieta de Pedro Pablo Donoso, que los apoya con la logística y los trámites y los trabajos de oficina y por su puesto la mamá del clan, la señora Mercedes Zúñiga, que siempre está presente para apoyar a su marido y sus hijos en las faenas. Si se trata de llevar el almuerzo para los que trabajan u otra cosa, ahí está en medio del centro de operaciones. Para el padre de esta familia, lo mejor de su empresa es que han podido trabajar unidos sin roces y gracias a esto han logrado sacar adelante el proyecto. “Quisiera que cuando yo no esté sigan adelante, si pueden que se agranden, que puedan comprar más”, reconoce. “Lo mas importante ha sido la unión de la familia. Hay otras familias que no han sido capaces de permanecer, gracias a Dios uno ha podido mantener y crecer, comprando otros pedacitos y unidos trabajando, eso es un valor que tenemos, cualquiera no lo tiene” dice Pedro Pablo. Los hijos valoran las lecciones recibidas de sus padres, especialmente lo referente al trabajo, a la honestidad y a la unidad familiar. “Ellos han sido un referente importante en esa parte. Nos guiaron desde chicos, nos enseñaron el valor del esfuerzo, nos impulsaron a estudiar y a que nos fuera bien”, dice José. Al igual como trabajan unidos, después del trabajo, también eligen estar entre ellos para divertirse. Una de las pasiones de estos hermanos es el rodeo, deporte que actualmente practican Pablo y Juan. El resto de la familia, va a apoyarlos, para después reunirse en torno a un asado.

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